Es triste, y prueba del fracaso del modelo capitalista y neoliberal, que, en pleno siglo XXI, la vivienda, un bien fundamental ligado a una necesidad básica para la supervivencia, sea aún un derecho por conquistar para las clases oprimidas. La vivienda, lejos de lo que reza la constitución, que no es más que un papel mojado y estrategia para generar una falsa sensación de justicia social en la población, no está ni ha estado nunca garantizada, pero el acceso a esta se ha ido volviendo cada vez más inasumible para pasar de ser un privilegio para convertirse, en muchos lugares, en un lujo. Esto no es un fenómeno inintencionado o subsidiario de otros problemas, es una estrategia de descapitalización y opresión a nuestra clase social por parte de las élites económicas y políticas. Un contraataque a los avances (mínimos y politizados) en salarios, derechos laborales e inspecciones. Cuando la clase trabajadora da un paso adelante, los rentistas y patrones, que a menudo son los mismos, nos plantan tres estribos. Nosotras decimos basta. Basta ya de expropiarnos el salario a través de rentas e hipotecas inasumibles.
Basta ya de compensar los avances laborales con sobrecarga de trabajo. Basta ya de despidos encubiertos a través del maltrato psicológico. Acabemos con las leyes que permiten desahuciar personas vulnerables y justificar a los policías que los perpetran y que renunciar a acogerse a las salvaguardas que les permiten desobedecer ordenes inmorales, que las hay. Acabemos con los especuladores con la vivienda, ya sean fondos buitres, empresas patrimoniales o propietarios individuales. Al igual que no hay patrón bueno, no hay rentista bueno si te está robando más de la mitad de tu salario, que no nos engañen. Por último, acabemos con los pisos turísticos, aberración social y ataque directo, además, a las trabajadoras de la industria hotelera que ven amenazados, si nos los han perdido ya, sus puestos de trabajo ¿En qué momento hemos normalizado cerrar hoteles para utilizar viviendas para estos fines con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo y de vivienda de uso común? Desde nuestro sindicato, sin perder la meta de alcanzar una sociedad autogestionada, comunitaria, solidaria y con propiedad colectiva, al igual que con el trabajo, ratificamos las demandas que los inquilinatos hacen al estado, como vía de paliar el sufrimiento de las clases trabajadoras y parias, y sin otorgarle por ello autoridad alguna y recordando que la emancipación nace de la autogestión y la capacidad de organizarnos. Nuestros derechos lo son por el simple hecho de existir, nadie tiene que concedérnoslos. Desde AIT Girona exigimos que se respeten:
- Bajada drástica de los precios del alquiler: exigimos la reducción de hasta el 50% de las rentas actuales para revertir las subidas desproporcionadas sufridas en los últimos años.
- Contratos indefinidos y renovación automática: que se hagan efectivas y permanentes las legislaciones que acaben con la temporalidad forzosa e inseguridad de los contratos cortos que dejan a las familias bajo constante amenaza de expulsión y subidas injustificadas.
- Fin de los desahucios sin alternativa habitacional: exigimos la paralización absoluta de los desahucios sin alternativa habitacional, sea cual sea las rentas de las personas residentes.
- Frenar el fraude inmobiliario (Alquileres de temporada y habitaciones): exigimos la aplicación estricta de leyes que controlen el desvío de pisos residenciales hacia el uso turístico o el alquiler temporal falso, el cual utilizan muchas agencias para saltarse el control de precios vigente en Catalunya.
- Fin de las cláusulas abusivas y cobros ilegales: que se legisle para prevenir las prácticas de fondos buitre, grandes tenedores e inmobiliarias locales que cargan costes irregulares.
- Prohibición de la compra especulativa: exigimos que se regule el mercado para que las viviendas solo se compren con el objetivo de ser habitadas y no con fines puramente especulativos, incluyendo la expropiación de pisos vacíos propiedad de la banca o fondos y la utilización de viviendas de uso común para fines comerciales y turísticos.
- Regulación de la permisión de la desocupación de viviendas en propiedad: exigimos que se regule en qué condiciones y por cuánto tiempo se les permite a los tenedores tener una vivienda deshabitada, ya sean grandes, medianos propietarios o particulares, para evitar la desocupación estratégica para afectar localmente los precios de la vivienda, la inmovilización de los inmuebles y el abandono y pérdida patrimonial por disputas en herencias u otros problemas de índole particular.
Que la movilización no se limite a un día de huelga. Si no se atienden nuestras demandas, que ardan las calles, que los políticos y rentistas no tengan descanso hasta que cada una de nosotras no tenga cobijo.
Viva la huelga del 11 de noviembre.
Vivan las clases oprimidas.
Viva la revolución social.
Viva la solidaridad, la acción directa y el apoyo mutuo.
Por nuestros derechos y el de nuestras hermanas, ¡todas a la huelga!